sábado, 5 de mayo de 2007

Carlos Gardel y su accidental ligazón con Toulouse

Los primeros años de la vida de Carlos Gardel permanecen todavía envueltos en una bruma de misterio. Los principales responsables de la confusión creada fueron tanto el cantor como Berta Gardes, la mujer que le dio su amor de madre a pesar de que hay innumerables evidencias que permiten pensar que su madre biológica fue otra. El primero porque evidentemente tenía poderosas razones para ocultar su origen, la segunda porque su naturaleza noble la llevó a amparar y proteger en toda circunstancia al niño que sintió como propio.

Luego de la muerte del cantor, surgieron numerosas versiones donde la fantasía y la especulación suplieron la falta de información y la investigación sistemática.
La ignorancia, el empecinamiento o la ingenuidad terminaron de conformar los mitos sobre el artista.


Intento a través de los siguientes análisis, develar diversos puntos oscuros de los relatos existentes y describir de forma más racional y documentada las circunstancias de su vida.
Para que el trabajo se apoye en datos actualizados, he tomado principalmente lo publicado en libros de ediciones recientes que apoyan la versión francesista.

Si bien no se ha podido determinar todavía fehacientemente si Charles Romuald Gardes y Carlos Gardel fueron una misma persona es cierto que Charles Romuald Gardes. el hijo de Berta Gardes, nació en Toulouse, en el Hospice de La Grave, el 11 de diciembre de 1890 según documentación conocida.

En el libro “Gardel. La biografía”, de Julián y Osvaldo Barsky, los autores dicen en el capítulo:

De cara a un nuevo destino ( pag. 36 )
“A partir del nacimiento de su hijo, Berthe abandonó la casa de su abuelo, donde convivía con su familia, la que censuraba su conducta, aunque no todos coinciden en este rechazo familiar."(a)

Berta Gardes no vivía con su abuelo en el momento de dar a luz a su hijo. Tampoco vivía con su padre, Vital Gardes, (abuelo de Charles Romuald), quien vivía en 10 rue Palaprat, quartier Saint Aubin, Toulouse.
Jean Gardes, el hermano mayor de Berta se encontraba en Venezuela.(*1)
Se desconoce donde estaban su madre Hélène Camarés y su concubino Louis Carichou, ambos padres de Charles Gardes, más conocido como “Gardes Carlito”, pero es posible que siguieran viviendo en Bordeaux ya que declaran estar domiciliados allí el 27 de diciembre de 1889, cuando el Juzgado de primera instancia de Tolosa pronuncia el divorcio entre Vital Gardes y Hélène Jeanne Camarés.(*1)

Con respecto a la familia de Berthe Gardes, dice Christiane Bricheteau en su libro “Généalogie d’un mythe”:
“Marius Barrat, que fue administrador “Des Hospices Civiles de Toulouse”, tomó bajo su protección a Berta Gardes, soltera, cuando ella da a luz en 1890, en La Grave.
Podemos leer sobre la cruz que está en la tumba de Marius Barrat, en el cementerio de Cabade, Toulouse: “Berthe Gardes a Marius Barrat, su recordado primo”
Es decir que quien vivía en el Nº 4 de la rue du Canon d’Arcole, casa donde el niño francés dio sus primeros pasos era el primo de Berta, no su abuelo.

En el libro “Carlos Gardel, sus antecedentes franceses”, Monique Ruffié de Saint-Blancat y Georges Galopa (*1)aportan datos que ofrecen nuevas perspectivas a la tradicional historia supuesta de Berta Gardes.

Si partimos de sus abuelos, veremos que su abuela Marie Anne Pascale Bonnefoy se casó con Jean Marie Gardes, abuelo de Berta, seis años después del nacimiento de Vital Gardes, padre de Berta.
Anne Raymonde Gardes, hermana de Vital, nace también antes del enlace de sus padres.
Marie Anne Pascale Bonnefoy
tenía ya una hija de padre desconocido llamada Jeanne Petronille Bonnefoy.
Con respecto a la partida de nacimiento de Vital Gardes dicen, Página 38:
3.
“En esta partida de nacimiento, Jean Marie Gardes (12) declaró estar casado con Marie Anne Pascale Bonnefoy (13). En realidad se trata de una falsa declaración contradicha por la versión marginal, insertada en la misma partida de nacimiento, precisando que se casaron en el “Capitole” (así se llama el ayuntamiento de Tolosa), el 27 de mayo de 1841, o sea, años después de la redacción de la presente partida de nacimiento de Vital Gardes (21).”

Los autores puntualizan más adelante:
Página 41:
... “en cuanto a Marie Anne Pascale Bonnefoy (13), la esposa, se especifica en la partida de matrimonio que está domiciliada “calle susodicha” (es decir calle Palaprat) y que vive con su padre.
Se puede razonablemente suponer que el redactor del acta no quiso mencionar que los recién casados vivían ya juntos mucho antes de casarse.
(Este comentario hace pensar que se trataba de una situación mal vista por la sociedad de la época)

Vital Gardes, se casa en segundas nupcias el 26 de julio de 1890 con Marguerite Bezan, quien era hija natural de Elizabeth Bezan.

Hélene Camarés, después de su separación de Vital Gardes convive con Louis Alphonse Juliez Carichou de quien tiene un hijo extra-matrimonial llamado Charles Carichou.

Todos estos elementos vuelven absurda la versión dada por Armando
Defino en el libro “La verdad de una vida”, pag.125:

“Tenía 25 años(Berta Gardes) cuando nació su único hijo, Charles; la severidad e incomprensión propias del siglo pasado, no justificaron en el seno familiar ni en el ambiente de provincia, el nacimiento de un hijo natural y la pobre madre hubo de soportar el repudio de todo un pueblo. Ella defendió su causa, su causa que era su hijo y optó por liberarse para fortalecer esa defensa. Arriesgó el viaje a esta tierra y en marzo de 1893, desembarcaba con el niño en esta promisoria tierra.”


Declaraciones de Isabel del Valle a “El Día” de Montevideo, 1º de febrero de 1881




Aunque La misma Berta habló en varias ocasiones sobre la difícil relación que tenía con su madre, (“La Canción Moderna”) se explica que no todos coincidan en el supuesto rechazo familiar como resultado del embarazo de Berta. Todo hace pensar que las desinteligencias entre ellas fueron anteriores a su embarazo.


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Dicen después los Sres Barsky (Pag 36)
“Aceptó entonces el ofrecimiento de su amiga de la infancia , Odalie Ducasse de Capot, de mudarse a la casa que compartía con su esposo y su hijo Esteban Capot.”

Reproducen a continuación un fragmento de un reportaje hecho a Esteban Capot en la Revista Platea publicado en el libro “Carlos Gardel no es un mito” de Tito Li Cause, pp. 42 y 43:
Dice Capot:
“Cuando la señora Berta fue a vivir a mi casa, (En Toulouse) Carlitos estaba a mi cuidado. Tenía él entonces tres días de vida. El cuidado de Charles estaba a mi cargo, mientras la señora Berta trabajaba en el taller de modista que mi madre había instalado en una habitación de la casa. (...)
Yo he vivido una niñez muy feliz cuidando a Carlitos en su infancia.
Me sentí muy triste el día que mi madre me dijo: - Esteban, vístete bien, que iremos a despedir a Berta y a Carlitos.- ¿a dónde van...?- se van a Bourdeaux – respondió mi madre con un dejo de preocupación y de una esperanza oculta que yo por mis pocos años, no podía acertar.
Mientras me vestía, sentía que un montón de lágrimas empañaban mis ojos. Con esa angustia en el alma, acompañé a mi madre a la estación del tren para despedir ella a su más grande amiga y yo, a mi hermanito menor.”

Esteban Capot declara a Crítica, Crítica, Bs. As. 28.6.35
“Carlitos nació en Tolosa, fue un niño muy vivaracho. Mi madre, Odalie Ducasse de Capot, luego de perder a su esposo, y teniendo yo unos siete años, se fue a vivir a Tolosa, en procura de un campo más propicio para explotar su habilidad de modista.”
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En primer lugar, el mismo Capot declara que su madre era ya viuda al trasladarse a Toulouse, no pudieron entonces Odalie y su esposo acoger a Berta.Los datos del arribo de Odalie y Esteban Capot fueron buscados infructuosamente por diversos investigadores durante muchos años.Afortunadamente, los registros digitalizados permiten una búsqueda muy rápida y efectiva, así fue que indagando por el poco común nombre de Odalie encontré que:

En la base de datos de C.E.M.L.A. (Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos), llegados a Buenos Aires en el Vapor Córdoba desde Burdeos el 15 de mayo de 1889, figuran:

Capet Odalie, francesa, de 27 años de edad, costurera, católica y

Capet Stephan, de 7 años de edad, católico.






A pesar de que Capot se contradijo a sí mismo en declaraciones hechas a la prensa, el error en el apellido permitió que su falsa declaración no fuera confirmada durante mucho tiempo.
Es decir que Odalie Ducasse de Capot y su hijo Esteban dejaron Toulouse un año y medio antes de que naciera Charles Romuald Gardes lo que hace
imposible que Capot haya conocido allí a ese niño.

Para más información ver la página:
http://www.geomundos.com/cultura/gardeloriental/carlos-gardel-y-la-verdad-sobre-esteban-capot_doc_1808.html
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Mencionan después los Sres Barsky (pp.36, 37) que Odalie Capot hizo llegar a Berta una carta que le había remitido una amiga común, Anaïs Beaux, desde Buenos Aires. Le proponía viajar a esa recóndita ciudad, donde
contaría con su apoyo y el de su esposo Fortunato Muñiz.

En el Capítulo 2, Infancia, pág. 45, los autores, adhiriendo al despliegue imaginativo de Li Cause, dicen:

“El pequeño Charles Romuald tenía dos años y tres meses. Al descender del barco, los esperaban Anaïs beaux y Fortunato Muñiz. (...)
La señora Beaux, tolosana como Berthe, les había reservado un alojamiento provisorio y un puesto de trabajo para su amiga en el taller de planchado que ella misma dirigía.”

En la página 49 continúan el relato:
“En la pieza que compartían Carlos y su madre estaban los pocos muebles que les habían regalado Anaïs y Fortunato: Un ropero con espejo, una cama ancha para ambos, un aparador para utensilios de cocina y una mesa de luz. A ello se sumaba un calentador para preparar la comida e infusiones, particularmente el mate, que de inmediato fue incorporado a la vida cotidiana dada su extrema baratura.”

Anastasio Hernández agrega a lo anterior el siguiente comentario supuestamente hecho por Esteban Capot en un reportaje que no he podido identificar y publicado también en el libro de Tito Li Cause:

“Y es así, como desde 1893 doña Berta, Carlitos, la señora Anaïs Beaux, su esposo Fortunato, mi madre y yo, formamos una familia unida en amistad, por un entrañable afecto fraternal.(...)
... Anaïs y su marido, fueron los guías de nuestros destinos en la República Argentina.”

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Veamos ahora los aportes documentales que permiten determinar cuanto hay de realidad en lo relatado.

Lo cierto es que en el en el censo de 1895, (dos años después de la llegada de Berta a Buenos Aires) Libro 495, Ciudad de Buenos Aires, Sección 5ª, figura:
Anaïs Beaux, de 32 años, francesa, planchadora, huérfana de padre, viviendo en un piso de azotea en la calle Uruguay 686, con una hija natural llamada Amanda, de un año de edad, argentina, nacida en Capital Federal, pero no hay rastros de Fortunato Muñiz.





Esta información cambia por completo las circunstancias de la llegada de Berta y su hijo francés a Buenos Aires.
La realidad es que:

Anaïs Beaux da a luz a una niña, hija ilegítima, el 6 de junio de 1894. Es inscripta por Fortunato Muñiz como Amanda Lila (sin apellido).

El 16 de mayo de 1898, Anaïs Beaux reconoce como su hija natural a Amanda Lila, cuatro años después de su nacimiento. Uno de los testigos es Graciano Beaux de veinte y tres años, soltero, domiciliado con Anaïs en Corrientes 1557, donde posteriormente viviría también Berta.

Este hecho prueba que Berta mintió al decir que buscó a Carlos a través de un amigo después de su desaparición de 6 años, porque el cantor no sabría como encontrarla por haberse ella mudado.
Si Anaïs Beaux ya vivía en Corrientes 1557 en 1908 y Berta vivíó también en ese domicilio desde 1904, es evidente que su declaración fue falsa.

El 16 de julio de 1905, en el Hospital Francés, fallece de peritonitis Amanda Lila Beaux, de 11 años de edad, hija natural de Anaïs Beaux.

En resumen:

1) Berta no vivía con su abuelo ni convivía con su familia directa en el momento de dar a luz en Toulouse.

2) Puesto que la pareja Camarés-Carichou vivía todavía en Bordeaux el 27 de diciembre de 1899, cabe preguntarse si Berta en aquel momento vivía con ellos. Solamente si vivía con ellos puede pensarse que su madre la haya echado por estar embarazada, pero entonces: ¿Cómo se embarazó de Paul Lasserre, quien vivía con su madre en Toulouse?
Y aquí cabe otra pregunta: ¿Se embarazó Berta en Toulouse o en Tacuarembó, porque si llegó embarazada desde Tacuarembó a Bordeaux, sí se puede entender que se la haya echado de la casa familiar y se haya dirigido entonces a casa de su primo en Toulouse en busca de protección.

3) Esteban Capot no pudo conocer a Charles Romuald Gardes en Toulouse porque llegó a Buenos Aires con su madre un año y medio antes del nacimiento de aquél.

4) No sabemos en que momento se conocieron Carlos Gardel y Esteban Capot pero sabemos que fue en Buenos Aires.

Conviene destacar en este momento que declaraciones de los descendientes de Mateo Parisí, yerno del Coronel Escayola y supuesto padre biológico de Gardel, coinciden en señalar que Carlitos le fue entregado a Berta Gardes a su llegada a Buenos Aires, junto con la suma de 3.000 pesos uruguayos para su manutención. Es aquí donde se establece la ligazón de Gardel con Toulouse.

5) No sabemos en que momento irrumpe Fortunato Muñiz en la vida de Anaïs Beaux y en la de Gardel pero sabemos que en 1894 ya estaban juntos.

6) La presencia de Anaïs Beaux en Buenos Aires y su embarazo permiten suponer que ella y Berta se ayudaron mutuamente, la primera ofreciéndole a Berta trabajo y la segunda beneficiándose con su ayuda. ¿Habían estado juntas anteriormente en el Río de la Plata?

Quedan todavía muchos interrogantes, pero nos acercamos poco a poco a una versión más aproximada a la realidad.

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(*) Berta Gardes declara a La Canción Moderna en 1936, que “poco tiempo después” de su arribo a Buenos Aires comienza a trabajar en el taller de planchado de Anaïs Beaux y entrega a Carlitos a la familia Franchini.

(*1) “Carlos Gardel, sus antecedentes franceses”, de Monique Rufié de Saint-Blancat, Georges Galopa y Juan Carlos Esteban।

Información adicional:

Las declaraciones de Berta Gardes a la prensa fueron posteriores a la muerte de Carlos, por lo cual es válido pensar que pudieron estar condicionadas por la “versión” que debía dar de los hechos.

Entiendo, en base a los datos conocidos, que Berta Gardes fue instruída por Defino inmediatamente después de la muerte del cantor, quien se aprovechó de la confusión en que la sumió la muerte de su hijo del alma, cuando ella, abrumada por el dolor de la irreparable pérdida no estaba en condiciones de darse cuenta de la maniobra en la que la estaba involucrando el apoderado de Carlos. Eso se ve claramente en la nota publicada en La Canción Moderna en Julio de 1935.
Se transcribe allí una conversación mantenida por Armando Defino con Berta Gardes, que muestra a las claras la celeridad con que actuó el representante del ídolo, quien evidentemente estaba más preocupado por resolver el problema del traslado de los restos antes de que actuara el gobierno de Uruguay, que aturdido por el dolor de la pérdida sufrida:

Tengamos en cuenta que esta comunicación a Toulouse, fue establecida el 26 de junio de 1935, a poco más de un día de la muerte del cantor.
Hay que tener en cuenta además que en aquella época las comunicaciones telefónicas de larga distancia tenían varias horas de demora.
Defino acudió a las oficinas telefónicas acompañado por periodistas. Leyendo la trascripción, se ve claramente que tenía ya resuelto cómo debían actuar Berta y él:


“¡Mamita! ¡Mamita! Doña Berta. ¿me oye? – Vuelve a repetir De Fino. Y luego prosigue: -Soy yo, De Fino. Mire, UD NO HABLE, DÉJEME A MÍ que le tengo que decir muchas cosas. En primer lugar reciba en nombre de todo Buenos Aires el pésame, todos somos sus hijos ahora, créame, mamita, y tranquila, eh, tranquila!, ¡muy tranquila! hay que resistir nomás… YO ME EMBARCO EL LUNES EN EL MASSILIA, ¿me oye?, me voy en el Massilia a recogerla. Después de una breve interrupción que indica que Doña Berta tiene la palabra, vuelve a hablar con voz temblorosa el representante: AHORA QUE SABEMOS QUE UD. MISMA QUIERE QUE SU HIJO DESCANSE EN LA ARGENTINA, en Buenos Aires, le ruego me envíe un telegrama autorizando para que gestione los trámites para traer sus restos… No tenga cuidado, mamita, cuando nosotros regresemos a Buenos Aires, ya estarán los restos aquí… Ánimo, mucho ánimo, no se deje vencer por las circunstancias, la quiero ver más tranquila… Espéreme, adiós, mamita, adiós…”



Como se puede ver, Defino se preocupó por dejar en claro cuales serían los pasos a seguir. A pesar de las dificultades de comunicación de la época, a poco más de un día de la muerte del cantor ya había resuelto su viaje a Toulouse en busca de Berta y reservado pasaje en el Massilia. La comunicación tuvo por finalidad hacer público que Berta Gardes daba su consentimiento para que él manejara los trámites de repatriación. De haber sido un sentido mensaje de pésame, lo habría hecho privadamente.


Le dice al comenzar la comunicación:
“Mire, Ud no hable, déjeme a mí que le tengo que decir muchas cosas…”

Y con eso... está todo dicho.

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